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Aprendizaje y resiliencia de un crecimiento económico acelerado

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Aprendizaje y resiliencia de un crecimiento económico acelerado

Un poco de historia. Todo comenzó en el siglo XVII en la geografía apropiada con el método científico de la mano y el descubrimiento de ardientes combustibles como el carbón y el petróleo. Convertir la energía en movimiento mecánico empujó el crecimiento acelerado hasta nuestros días. Por así nombrar grandes inventores como Watt, Tesla, Otto entre otros. Lo que aconteció y me trae a este punto se denomina el “antropoceno” que significa la era del impacto del hombre sobre la tierra.  (Crutzen P,2000).  Nada de lo aquí expuesto significa que haya sido perverso, ni perfecto, pero si nos trajo grandes efectos científicos, geopolíticos, humanos, sociales y económicos.

Hoy tenemos a la humanidad convulsionada, detenida y aterrada debido a la llegada de la pandemia por un virus nuevo que amenaza la especie, la reta a buscar el origen, medir las consecuencias y encontrar soluciones. Es inherente a esto la ausencia de movimiento dictada por el “enemigo invisible”.  Trasladémonos ahora, al centro del asunto que me convoca, hemos empezado un nuevo camino, tras la cortina invisible; el gobierno nacional tiende la mano a la economía con tres directrices claras “lavado de manos, distanciamiento físico y uso de mascarilla”, desde las cuales veo dos intenciones: la primera es procurar la higiene a toda costa y la segunda hacer las cosas de una manera diferente.

Las grandes compañías, así como las medianas y pequeñas empresas, en diferentes sectores continúan jugándose su papel esencial ante la sociedad; se centran en cuidar su activo más valioso, el talento humano. Se observa como el sector de la construcción e infraestructura empieza su proceso productivo con aproximadamente un 35% de su capital operativo; en este contexto, cambiar el afán del día al día, incluir el lavado de manos, es una de las tareas más complejas. Ahora veamos cómo el sector de la confección se adapta en sus procesos; mantener el distanciamiento físico en los costureros es un punto álgido, pues la producción en cadena y con la menor distancia era un factor de eficiencia en tiempo. Aunque podría incluirse barreras físicas en acrílico o vidrio y disminuir el personal, ambas llevarán a una disminución del volumen, centradas en la necesidad de proteger a sus trabajadores. Pero hay más aún: considerar el uso de la mascarilla o tapabocas permanente en diferentes ambientes, algunos cerrados, otros abiertos, con exposición a distintas situaciones de confort térmico, entre otros, es otra tarea necesaria pero que requiere esfuerzos ingentes a los empresarios para que se use a pesar del esfuerzo físico de algunos procesos productivos, evitar tocarlo con las manos a pesar del prurito nasal y la diaforesis…ya que estos gestos significan contaminación.

Continuemos la exploración, el sector salud es un abanderado en los procesos de higiene y desinfección, prácticas entregadas en las raíces de los conocimientos de cada una de las personas que la conforman. Se han enfrenado miles de veces a otros tantos miles de microorganismos patógenos que causan enfermedad, muchos estos conocidos como gérmenes intrahospitalarios que solo viven en estos lugares donde están expuestos a cantidades colosales de medicamentos antibióticos, antivirales, antifungicos, entre otros, que los han empujado evolucionar y ser más resistentes. Una muestra más que la capacidad evolutiva heredada desde la primera célula que originó la vida multicelular seguirá cambiando al medio que la expongan.  Un sector con buenas costumbres en higiene de manos, uso de mascarilla y aislamiento preventivo de pacientes con enfermedades infectocontagiosas para evitar su diseminación. Creo que como sociedad se le deben magnánimos agradecimientos y requerimos aprender de su resiliencia, capacidad de autoaprendizaje y adaptación.

Aquí podemos percibir que nos cambió la forma de sentir y pensar, hemos cambiado de un mundo para compartir junto al otro, a comunicarnos por internet, teléfono, etc.; del saludarnos de abrazo a la distancia y los gestos. Hoy, sin embargo, nos hemos dado cuenta que vivimos entre gérmenes, aunque siempre han estado y nos han servido para evolucionar. Me agobia el escepticismo en una sociedad como la nuestra donde reina el desorden, la desobediencia y ninguno o mínimo grado de moral.  No quiero olvidarme de los próximos enfermos y muertos, que tenemos una población que envejece rápidamente por unos estilos de vida no saludables; que son vulnerables, por supuesto, pero debemos afrontar esto para aprender unos pocos hábitos y continuar moldeando el modelo económico. Es el momento de crear e innovar para adaptarnos al cambio.

Ramadaju.

Escrito por:

Juan David Macías R. MD
Médico Cirujano de la Universidad de Caldas.
Especialista en seguridad y salud en el trabajo.
Estudiante de posgrado  de la Especialización en Gerencia de Proyectos.
Médico del trabajo – CGR Suramericana.